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21
MAR
2016
No por mucho madrugar...
Edu

 

En nuestra andadura particular por los pecados capitales, hoy le toca el turno a la pereza y a los perezosos y aunque pudiera parecer lo contrario, es un tema complicado. Porque cuando uno piensa en un perezoso, se imagina a una persona más bien oronda tirada en un sofá y sin hacer nada...pero debe haber muchos perezosos por ahí que precisamente lo que hacen es trabajar en cualquier cosa con tal de no estar ni medio minuto sentado a solas consigo mismo y en sentido del desarrollo personal, esto es la pereza, un no querer trabajar en el propio desarrollo de uno mismo.
 
Quizá después de leer esta entrada cambie un poco tu visión de la pereza y puede incluso que te reconozcas un poquito en estas líneas, ya sabemos que tampoco es el fin del mundo y que tan malo, o tan bueno, es ser perezoso como cualquier otra cosa. Lo primero que me sorprendió de la pereza a la luz del eneagrama es que más que una pereza física, como he comentado arriba, se trata de una pereza psicológica. He conocido a algún perezoso en mi vida, que con tal de no discutir, es capaz de hacer casi lo que sea y efectivamente, siempre hay alguien que trata de sacar provecho de tamaña tajada.
 
Es fácil vivir con un perezoso, aunque no lo parezca, aunque sinceramente, me parecería tristemente aburrido. Si tu pasión estructural es la pereza probablemente te reconozcas más como una persona que se adapta a todas las situaciones, pero esto amigo mío, no conduce a una vida más confortable, sino sólo a una vida más aburrida, para ti y para los que te rodean, aunque no lo parezca.
 
Dicho sea desde el más profundo de los amores, pero tienes que despertar un poco a esa vida que está ahí fuera. Sí, sé que en ocasiones duele, pero el dolor también forma parte del placer y si estamos tan enconados en evitar el dolor, es más que probable que nunca nos deleitemos con las mieles del placer de sentirse vivo: respirar, caminar, moverse y alcanzar a un otro, que te muestra que no eres perfecto, pero que a pesar de todo está ahí, contigo, porque algo hay en ti que merece la pena.
 
Es probable que a ti estas lindezas del amor y el placer te resulten superfluas, por eso quizá necesitas ir un poco más allá de tus habituales apariencias para empezar a disfrutar la vida en todo su sentido. No te gusta explorar demasiado y por eso tienes esa imagen de pachón, que no consigue olvidar de todo una resignación apática que, lo sabes, palpita en tu interior, como una llamada molesta de que en el fondo, tiene que haber algo más.
 
También es probable que necesites que otros te digan lo que tienes que hacer, o al menos te sientas a gusto declinando la responsabilidad de tu vida y asumiendo lo que otros deciden, al fin y al cabo, ¿qué más da?. Por eso te animo a que cojas las riendas de tu vida y empieces a explorar qué pasa cuando comienzas a hacer lo que realmente quieres. Mírate al espejo y hazte la promesa firme de que al menos hoy, vas a ser tú, sencillamente tú.
 
Es probable que las personas que están a tu alrededor se enfaden un poquito contigo, pues al fin y al cabo es muy cómodo mandarte, pero de lo que estamos hablando aquí es de tu vida, así que los demás que se apañen como puedan, de momento. Y no es egoísmo. O sí, tal vez. Pero es un egoísmo que necesitas. Te necesitas. Es el resumen más importante de estas dos páginas de hoy. TE NECESITAS. Necesitas sentirte, necesitas aceptar que también tienes deseos y que tienes todo el derecho del mundo a ir a por lo que quieres. Que cuesta, sí. Que te descubre un mundo de posibilidades que quizá ni sueñas ahora mismo, también.
 
 
 
Porque cuando te des cuenta de que la única persona que necesitas eres tú, ya no debes aguantar nada de nadie para que al menos, esté a tu lado. Vales mucho, querido perezoso. En ti hay un potencial de enormes posibilidades esperando pacientemente a que enciendas el interruptor de ti mismo, pero eso es algo que sólo puedes hacer tú. Lo bueno es que lo puedas hacer cuando quieras, ahora mismo. Respira. Suavemente. Llena tus pulmones y siente. Observa qué sucede en tu nariz, en tu pecho. Observa cómo esa oleada de oxígeno recorre tus arterias hasta llegar hasta la célula más alejada del sistema más alejado. Es posible que tengas ganas de llorar un poco o de darle un puñetazo a alguien. Es normal, permítetelo, golpea la cama con los puños o llora todo lo que quieras. Es un gran ejercicio. Y sigue respirando.
 
Es normal que consideres que no puedes hacer esto solo, al fin y al cabo es tu forma habitual de relacionarte con los demás. Puedes buscar ayuda en alguien que te escuche pero que no te aconseje, que te comprenda pero que no te juzgue y que te cuide sin decirte lo que tienes que hacer. También puede ser de utilidad tomar “calcarea”, una sustancia homeopática que tiene que ver con las ostras y con tu ostracismo interior.
 
Porque el tesoro que buscas constantemente fuera de ti es una perla, una perla brillante, pulida y hermosa que has cuidado segundo a segundo en ese caparazón interior que no has atrevido, aún, a mostrar al mundo. Pero una perla es un tesoro y si miras y aceptas y sientes de verdad que te necesitas, no te quedará más remedio que admirar con asombro ese tesoro que palpita en tu interior. Sé que no te gustan las metáforas, que no te llevas bien con ellas porque no las entiendes. Prefieres los hechos concretos, lo que puede tocarse y palparse, está bien.
 
Atrévete a decir “no” aunque te cueste. Una relación no es más beneficiosa porque no tenga conflictos. No hace falta que te sacrifiques, ni por amor ni por nada. Eres una persona generosa, que te gusta dar tu tiempo y recursos a los demás, con simpatía y cordialidad. Pero es una imagen un poco fingida y a veces, los otros te toman el pelo. Tu solicitud es un regalo y eres tú quien tiene derecho a ofrecerlo a los demás. Es muy bueno ofrecer lo que tienes, siempre que seas tú quien decida, cuándo, dónde y a quién. No es necesario estar siempre de guardia 24 horas.
 
Entiende, querido amigo, que el contacto con los demás es un algo más que estar juntos. Estar en contacto significa también exponer las diferencias, mostrar nuestros lados conflictivos y hacer algo para solucionarlo. Estar juntos no es una cuestión de coincidencia espacial, sino una cuestión de Ser, de disfrutar de la vida en función de lo que quieras y no de lo que otros te dicten, aunque se enfaden, pero eso es un problema suyo, no tuyo. Tienes todas las capacidades que necesitas, porque ya lo has demostrado, para ser una persona auténtica y maravillosa. Demuéstralo y verás como las personas que tienes a tu alrededor empezarán a quererte de verdad en vez de aprovecharse (inconscientemente, claro) de ti.
 
Un abrazo y mucho ánimo para ser tú mismo, tú misma.
 
Os quiero

EDU

 
 
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